RAUL MONTOYA EN "EL GENERAL SERRUCHO "

Cuando surgió la publicación de las revistas Semana y Cambio sobre el escándalo del DAS en la semana de pasión, al principio de abril de 2006, el presidente Álvaro Uribe salió de inmediato ofuscado y ofendido en todos los medios radiales y televisivos a defender a su íntimo amigo, hombre de confianza y jefe de su campaña en el Magdalena, Raúl Montoya Flórez, a quien calificó como un personaje probo, diáfano y cristalino con estas palabras que fueron tomadas por El Espectador el domingo 23 de abril: “Y, ahora, entonces le van a quitar legitimidad a este Gobierno cambiando a don Raúl Montoya, un hombre honesto que vive en Santa Marta, por Diego Montoya, un narcotraficante. Hombre, no hayderecho a que pongan a los colombianos a leer unas revistas importantes en Semana Santa que violan la Constitución, que violan el derecho a la intimidad y al buen nombre de las personas, que le cambian al ciudadano el nombre que ha tenido, reconocido como el nombre de una persona honesta, por el nombre de un narcotraficante, para hacerle semejantes imputaciones. A mí me da hasta pena con don Raúl Montoya. Pregunten ustedes en Santa Marta quién es don Raúl Montoya”.

Sin embargo, luego de que el Nuevo Herald de Miami descubrió y demostró que Montoya estaba enredado en situaciones non sanctas y que Estados Unidos le retiró la visa por sus pasadas relaciones con narcotraficantes, lo cual precipitó su renuncia como representante de la campaña uribista en Santa Marta, y luego de que El Espectador también revelara que tuvo nexos con Luis Carlos Molina Yepes, el administrador de la cuenta corriente 005-21826-8 de donde salieron los cheques para que asesinaran al periodista Guillermo Cano, de donde también le giraron cinco cheques a Montoya, el presidente Uribe no ha salido más a los medios a hablar de las bondades de su amigo y mucho menos ninguno de ellos le ha cuestionado al Primer Mandatario aquella férrea defensa.

Dado que el caso ha sido tan sonado, La otra Verdad Periodismo Investigativo le recuerda a sus lectores lo que se dice textualmente sobre Raúl Montoya en la página 430 del libro “El General Serrucho”,escrito por el periodista Manuel Vicente Peña:

“El otro general serranista, que tiene su historia oculta con la mafia, es el ardil Gustavo Socha Salamanca, director de la Policía Antinarcóticos, quien mantenía una estrecha amistad con Raúl Montoya Flórez, un hombre señalado de tener presuntos nexos con el narcotráfico.

En 1995, Socha estuvo con su esposa y con su hija de vacaciones en Santa Marta y el controvertido Montoya Flórez le prestó durante toda la temporada uno de sus lujosos y costosos apartamentos en El Rodadero, para que se alojaran con todas las comodidades.

Socha, luego, le retribuyó el favor y cuando Montoya Flórez venía a Bogotá se alojaba en la residencia de este narcogeneral. Además, lo invitaba a disparar en los polígonos de la Escuela General Santander de la Policía. Montoya Flórez, incluso, fue nombrado como policía cívico por el coronel Elkin de Jesús Silva Pineda, llamado “El Aceitoso”, entonces comandante de la Policía en el Magdalena”.